Todo lo que hacen por estar en la lista VIP de una fiesta en Costa mientras la impresora para imprimir la lista se rompió

California Academy of Sciences - Big Bang Gala 2013

La casa de Sebas Músteri en Playa Desierta está hasta las manos de gente pero no dentro, sino en la tranquera. Allí, con todo el orgullo de ser latinoamericano y no racista, un grupo de gente “con su mejor pilcha” espera parada, acostada, o haciendo flexiones-pilates que alguno de los dueños de casa pinte para manguearle un faso, o no. Los patovas se quedaron dormidos. Algunos se cuelan por los techos, otros entran desaforados, y algún (que otro, que otra) se las tomará porque no es bienvenido. También hay colados, eh. Se enteraron por un amigo vivo, que les dijo que esa fiesta se ponía de pasable para abajo. Pero en Año Nuevo, en Costa, las opciones son pocas. Hay que hacer, de tripas, corazón. Los choborras que están muy puestos y apuestos ya de tanto darle al vino blanco del pico, observan la escena desde el living con una mezcla de satisfacción y estupor. Los invitaron, estaban en lista pero la EPSON LX-810 no imprimió del todo y algunos se metieron tirando nombres ajenos, como Juan Carlos el de los calzoncillos cortos y los huevos largos. Los demás están “humillados”, piden que alguien los señale y poder entrar pero igual bailan “Namorar Pelado” como si el mundo estuviera por finalizar dado que ganó Donald Trump y esto es un kilombo, un ki lom bo. La fiesta de los Sonreiro, que se hace desde el 89, tuvo que ajustar no el cinturón esta vez. Otros años invitaban mil personas. Este verano, 306 y un crío si contamos a los encargados de las tumbonas de Ecocuer, sonido, luces y baños físicos. Una cagada. Lo que sí estuvo bueno fueron los encuentros en casas, o sea vos venís, ponés un tema musical, tomamos unas copas y después vemos si pinta alguna más rara. Del otro lado del planisferio, quedaron los contactos con tacto. Esa misma noche, la última del 16, se llevó a cabo la fiesta de Nabona en su chacra: todo comenzó algún tiempo atrás con fiambres algo secos y medialunas en cajas de cartón, coordinado espléndidamente por María José (el apellido Te Lo Debo), hasta que sonaron las doce campanas y todos levantaron la copa porque, de macrismo, quedan sólo tres años. La gente normal, los jovatos, se fueron a torrar al toque.

Quedaron los indecisos de siempre (podés contarme a mí pero yo siempre sé qué hacer) a la espera de la famosa Fiesta Instagram Block. Mientras nos agarrábamos de las pestañas pero con cuidado, para ver qué garcha íbamos a hacer de 12 a tres, cuando llega la gente con toda la onda para saltar y bailar como locos hasta el alba, los jejenes con mordaza africanos, la amenaza de este verano en las fiestas de Costa, mordían el cuello de los invitados, cual si fueran un banquete de Navidad con Pavo a la York, vampirones. Las espirales, “esas que se usan en cualquier casa del conurbano, porque son el arma más eficiente” como publicó sin autocensura al resentimiento y la agresión explícita el periodista www.twitter.com/LuisitoCorbacho en un diario de Capital, eran de díficil encendido porque se habían mojado y alguien dijo “Soplen” y aspiró el aire y casi se intoxica con veneno. Era un guiño de irónico desprecio y profundo clasismo ignorante, hacia el caidito glamour en el balneario. Ojeli porque a los zumbadores con las fauces abiertas nadie los venció, estaban hambrientos estos mosconi, querían sangre de chetos y la tuvieron toda hasta saciarse de sangre de chetos. (Aquí te meto un pocazo de intriga que parece un efecto literario pero es una gansada como nunca viste): La fiesta, esa fiesta, prometía y el grupo, en grupo, prefirió la espera. (Acá sigo con la nota más pava del mundo porque no soy ni pan ni torta, ni arte ni parte, ni eventero ni Alan Faena pero “te la cuento”). Algunos seres se gastaron 15 verdolagas en un agua tipo morgade y tiraron un baile con una música, una que le dicen “Dim House” o algo parecido, que te revienta la azotea, te jode las neuronas aunque como yo no poseas, y hace garcha todo el corazón sincero. Obvio que no pasa si te querés meter droga, extasy, MD mje. directo y saltás como un alienígena para ponerte “en onda”. Bien sabés que no era el caso de este grupo, de mi grupo, nos rajamos a la otra gran joda del 31: Fiesta Cerveza Palermo Milenio en Gorlero y 26, donde la más famosa de las IT gurls, o sea Carmen Soledad Rivero era disc-jockey. La entrada, 100 dólares a cambio del día en uruguayos. Se puso bueno pero bueno eh, porque había cachengue. Y había calus.

“Puso mosh pit de hits oldies con post rock y nos regaló Hey Jude para recordarnos que era Ano Novo”, dijo al día siguiente su hermana Marou. Che, a esta a altura no sé si seguir con lo del grupo de “indecisos” pero sí, sigo. No llegamos a lo de Calu porque habíamos salido, como aquellos veranos en el Mehari de Paul, arrumbados a la fiesta de los Sonreiro porque ¿Quién Nos Quita Lo Baldeado? No será, en este caso, lo que no nos quitan: la buena redacción, actuar como personas de bien y ubicadas, y no ser nabos. La fiesta en Playa era para muy muy pocos, casi nadie, porque me comentaron que es más bello que te elijan al tum tum o sea con el dedito parado por ser “fabulosos” y porque necesitaban ese shock emocional que es entrar, o no entrar, quedar, o no quedar, entre la elite (no pañuelitos).

Fiestas en deptos con cama camera, los mismos de siempre a precios no cuidados (un chupín no jin con jin en Teky, la disco donde todos matan al de adelante de la cola con una soga en el cuello por entrar, 75 dólar vivo, en cambio: una mesa (cuatro patas, madera, pintada de gris, medio taberre)  en el “codiciado” VIP de este boliche que aguanta ya como 25 años, diez mil usd o tres Motomel de precio, eso sí, tacatín, uno por uno, sólo aceptan líquido. Una kgda que no hubo muchas fiestas de marcas a todo trapo, como solían hacerse en otros veranos, y podíamos ir a chupar como condenados a todo bolsillo vacío y toqueteo entre las cañas de atrás de la casa. Federico De Alvear llevó a cabo el jueves anterior su gran fiesta fina, todos vestidos de estricto nude (era textil eh! es un color eh!), con los celebrity o grameros de siempre que posan para las fotos y después se juntan a el champú escupir y de paso comentan “qué caro esta Costa” pero está barato si vas a la hostería Del Payaso.

La moda, hoy, es el atardecer. Se ponen y salen de moda los moments del día, el verano pasado se habían modeado las 4 de la tarde en punto, pero ella ya me olvidó y yo, yo no pude olvidarla. Esto de bajar pocos mangos contrasta con la costumbre cada vez más quemada de los habitué, disfrutar de atardeceres y nature ao vivu. Lo que se hacía siempre, estar afuera porque es verano bah. Ahora, cuidado, vienen tres palabras pegadas en inglés en solo ¡dos oraciones! Vivir la magia sin límites de contemplar una impresionante…caída de sol en plan LOW COST (aerolíneas). Patazo Dalpra prensera comenta: “Los sunset no boliche de zona norte esta temporada se volvieron el MEET POINT (no meeting, no pifiemos) por su excelencia. Volvieron los encuentros entre amigos (¿adónde garcha se habían ido o ida?) para ver a febo esconde. Vale todo: salir en tetas, tanga y tacos y brillo mega arreglada o andar en chanchlas puede estar bien, siempre con muchísimo glamuro. El accesorio de moda este año es el choker que te cierra el cuello y no respirás bien, te mareás y terminás drogada grattis, mientras que la prenda más elegida es el top combinado con un corpiño y el ombligo pintado con un espiral, esta vez: no de mosquitos. Che, a Costa le dicen “Argentina”, y eso viene de la mano de un ataque de histeria a la hora de armar una bolsa del sooper justo ahora que no te las dan más, cargada de vi looks y subí para unas vacaciones irónicamente “superrelajadas”.

Hagamos una pausa: ¡lo que vemos en Instragram sobre Punta es ficticio! Muchos famosos no famosos o con aspiraciones de famosos usan ropa mangueada por productoras de moda que no tiene la menor o viajaron a Miami y compraron en Forever ropa de paulyesther y ya armaron el look del verano, o tienen guita a rolete para intentar convertirse en ITS. Esto ya es insoportable y asqueroso. Pero aguantamos. Vicky Ferro tiraposta: “El blanco no falla”, y sabe porque lo hace con su marca cerca de Cibeles, la fuente fresca. Seguir el tren de los trends, salir como desquicidado, estar de onda y poseer glamour. ¿No se cansan de escribir estas gansadas y publicarlas?

Costa es todo eso y más. Te dejo, porque el texto madre supera cualquier joda como esta:

Mal combinado y en exceso puede generarnos un ataque de pánico alrededor del 12 de enero, cuando uno ya fue a todas las fiestas, intentó acercarse a todo el mundo y posteó muy estresado toda esa “felicidad relajada” en espontáneas fotos de Instagram (el año pasado este cronista padeció su primer surmenage con ambulancia incluida, luego de una seguidilla de compromisos sociales sin fin y de un feed instagramero casi tan genial como el de la nieta de Susana). Al margen de esta ficción, el lujo real también existe. En la cabeza de un energúmeno, clasista, y racista. 

 

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