El sol, con su calor, una temporada en flor

Cuando la temperatura se vuelve la casa de uno, puede asumir también que nuestro pueblo es templado. Porque es casa de muchos, todo el año. Porque las gaviotas se van reuniendo, en el día que eligen. Porque hoy, un restorán que cierra (quizá reabre, no es seguro) es una pileta climatizada. Arrayanes fue siempre avenida de amores. Núbile, esa calle estrecha que termina en colina, donde la churrería Bajonella vende de a dos docenas por turno, en promoción, nos enorgullece. San Martín, una rúa que no tenemos pero nos gustaría tener bastante. Sepamos, amigos para siempre, que esta temporada es la mejor de la historia. Queremos más, por eso ahora largamos con campeonatos de foot-ramp, juntada de caracoles, tomada de cafecito y surf a plena boya.

Feliz Luz!

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